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Subrogación de hipoteca: cambiar tu préstamo de banco y cuándo compensa

Por Equipo de análisis inmobiliarioActualizado el 24 de julio de 20262 min de lectura

Si tu hipoteca tiene un tipo peor que los que se ofrecen hoy, puedes llevártela a otro banco sin cambiar de casa. Te explicamos cuándo compensa de verdad, qué costes tiene y cómo calcular el ahorro antes de dar el paso.

Qué es subrogar la hipoteca (y qué no es)

La subrogación de acreedor es trasladar tu hipoteca de un banco a otro que te ofrece mejores condiciones, manteniendo el mismo inmueble y el mismo capital pendiente. No pides un préstamo nuevo: cambias quién es tu acreedor y las condiciones (tipo de interés, diferencial, vinculaciones).

No hay que confundirla con la novación (renegociar con tu banco actual sin cambiar de entidad) ni con la subrogación de deudor (cuando un comprador se queda la hipoteca del vendedor). Aquí hablamos de la primera: cambiar de banco para pagar menos.

Cuándo compensa cambiarse de banco

Compensa cuando la mejora de tipo es real y te quedan bastantes años por pagar, porque el ahorro se concentra en los primeros años (cuando pagas más intereses). Una diferencia de medio punto o más en el tipo, con un capital pendiente alto, suele justificar el cambio.

Si tienes una hipoteca variable referenciada al euríbor con un diferencial alto, o quieres pasar de variable a fijo para tener una cuota estable, la subrogación es la vía. Pide siempre a tu banco actual una contraoferta: muchas veces igualan las condiciones para no perderte, y te ahorras el trámite.

Qué costes tiene la subrogación

El coste principal suele ser la comisión de subrogación (o de reembolso anticipado) que cobre tu banco actual, limitada por la Ley 5/2019: en las hipotecas variables no puede pasar del 0,15% del capital durante los primeros años (0% después), y en las de tipo fijo del 2% los primeros años y 1,5% después. Muchos préstamos recientes ya no la aplican pasado ese periodo.

El banco de destino suele exigir una nueva tasación del inmueble (100-300 € orientativos), que la paga el cliente. El resto de gastos (notaría, registro y gestoría de la subrogación) los asume el banco nuevo por ley desde 2019. Súmalo todo antes de decidir: el ahorro tiene que superar claramente estos costes.

La nueva tasación: por qué importa

El banco de destino necesita saber cuánto vale hoy tu casa para asumir la hipoteca, y por eso pide una tasación homologada nueva. Si tu vivienda se ha revalorizado desde que la compraste, juega a tu favor: la relación entre lo que debes y lo que vale (LTV) baja, y accedes a mejores tipos.

Antes de encargar la tasación oficial, hazte una idea con una valoración orientativa gratuita: si ves que tu casa vale bastante más que el capital pendiente, tienes margen para negociar un tipo mejor con el nuevo banco.

Calcula tu ahorro antes de mover nada

La forma de decidir con números es comparar tu cuota actual con la que tendrías al nuevo tipo. Con nuestra calculadora de hipoteca introduces el capital que te queda, el plazo pendiente y el tipo nuevo, y ves la cuota resultante y el ahorro mensual.

Multiplica ese ahorro por los meses que te quedan y réstale los costes de la subrogación (comisión más tasación). Si el resultado es claramente positivo, cambiarse compensa; si el ahorro es pequeño o te quedan pocos años, probablemente no merezca la pena el trámite.

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